
• El Grupo Parlamentario del PRD (GPPRD) propuso que en la Ley de Salud estatal se reconozca expresamente la fibromialgia como enfermedad crónica, de origen neurobiológico y potencialmente discapacitante.
• La iniciativa de la bancada integrada por el diputado Omar Ortega, quien funge como coordinador, y la legisladora Araceli Casasola, fue presentada en nombre de la Asociación para la Atención Integral de la Fibromialgia (FIA México).

El Grupo Parlamentario del PRD propuso que en la Ley de Salud estatal se reconozca expresamente la fibromialgia como una enfermedad crónica, de origen neurobiológico y potencialmente discapacitante; se establezca el concepto de discapacidad invisible, y se incorpore a las personas con esta condición —derivada de padecimientos crónicos, dolor crónico de difícil control y condiciones neurobiológicas fluctuantes— como grupo de atención prioritaria.
La iniciativa, que fue signada por el diputado Omar Ortega Álvarez y la legisladora Araceli Casasola Salazar, coordinador e integrante de la bancada, respectivamente, en nombre de la Asociación para la Atención Integral de la Fibromialgia (FIA México), también busca la homologación de los registros sanitarios de la enfermedad conforme a los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Lo anterior debido a que, a pesar de que la fibromialgia cuenta con reconocimiento oficial en la Clasificación Internacional de Enfermedades desde 1993 bajo la clave CIE-10 M79.7, el documento advierte que en la práctica clínica predomina una subcodificación sistemática que registra los casos con diagnósticos imprecisos como lumbalgia, artralgia no especificada o somatización.
De esta manera, se pretende garantizar una atención integral, acortar la brecha entre el diagnóstico y el tratamiento, así como generar mayor información sobre la prevalencia de este padecimiento, que altera la forma en que el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor y provoca que estímulos no dolorosos se perciban como molestias intensas.
El proyecto, presentado en sesión deliberante de la LXII Legislatura mexiquense, señala que el dolor crónico no oncológico constituye uno de los desafíos más urgentes y desatendidos para los sistemas de salud pública y que, dentro de este espectro, la fibromialgia destaca por su elevada prevalencia, su naturaleza compleja y su capacidad para desestructurar la vida productiva y personal de quienes la padecen.
En este sentido, enfatiza que, al no acompañarse de signos físicos externos evidentes, quienes viven con fibromialgia enfrentan cuestionamientos constantes por parte del personal médico, empleadores y familiares, lo cual puede constituir una forma de injusticia epistémica que agrava el sufrimiento y favorece la exclusión social.
Ante Fátima Ibarra Ayala, Elizabeth Rojas Jiménez y Magda Rocío Aparicio Cedillo, cofundadoras de FIA México, el congresista resaltó que la iniciativa es resultado de la escucha activa, luego de que personas que viven con esta enfermedad, familiares, especialistas y representantes de organizaciones participaran, el pasado 18 de agosto, en el foro ‘Voces mexiquenses, perspectivas sobre la fibromialgia’, en el que su bancada se comprometió a llevar sus propuestas a la tribuna legislativa.
El documento subraya que reconocer la fibromialgia es un paso necesario para combatir la invisibilización e implica una oportunidad para fortalecer la sensibilización social, promover una atención integral y construir políticas públicas que partan de las necesidades reales de las personas.
Asimismo, identifica como enfermedades crónicas y potencialmente discapacitantes aquellos padecimientos que generan condiciones de salud de larga duración y limitan de manera progresiva las capacidades físicas o mentales de una persona, como la fibromialgia, los síndromes de dolor crónico y las condiciones neurobiológicas fluctuantes.
Por otro lado, se propone adicionar un capítulo denominado “De la Atención a las Enfermedades Crónicas y Potencialmente Discapacitantes”, en el que se establecería que la Secretaría de Salud coordinará los esfuerzos interinstitucionales entre los sectores público, social y privado para asegurar la evaluación sistemática de resultados e impacto en la salud poblacional, así como favorecer el acceso gratuito y oportuno a la atención de las enfermedades crónicas y potencialmente discapacitantes, como la fibromialgia y los síndromes de dolor crónico.
En estos casos, las instituciones públicas de salud del Estado de México garantizarán un abordaje multidisciplinario e interdisciplinario, que incorpore de manera coordinada los servicios de reumatología, medicina del dolor y cuidados paliativos, salud mental y psicología, nutrición, rehabilitación física y otras terapias complementarias validadas.
De aprobarse por el Pleno legislativo, las instituciones públicas y privadas que integran el Sistema Estatal de Salud estarán obligadas a codificar, registrar y dar seguimiento a los casos de enfermedades crónicas y potencialmente discapacitantes en los expedientes clínicos y sistemas de información epidemiológica.
El planteamiento dispone que la Secretaría de Salud, en coordinación con las instituciones de educación superior y colegios de profesionales, promoverá la formación continua del personal de salud, priorizando en el primer nivel de atención la capacitación técnica y clínica para la identificación de síntomas de sospecha, diagnóstico diferencial oportuno y derivación adecuada de pacientes con fibromialgia y dolor crónico, reduciendo los tiempos de diagnóstico.
Esta dependencia también implementaría el uso de identificadores y distintivos visuales universales de voluntaria adopción, tales como el cordón de girasoles o símbolos análogos reconocidos internacionalmente, para la identificación de las personas con discapacidad invisible o condiciones de dolor crónico.
El documento detalla que las estimaciones derivadas de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, contrastadas con las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, calculan que este padecimiento afecta a entre el cuatro y el cinco por ciento de la población adulta del país, con una proporción de hasta ocho mujeres por cada varón diagnosticado.
En el Estado de México, esta tasa se traduce en más de 750 mil personas que conviven con la enfermedad; sin embargo, la iniciativa advierte que esta no es una cifra oficial debido a la poca visibilidad del padecimiento.
Finalmente, expone que la escasez de unidades especializadas y la concentración de recursos en las zonas metropolitanas del Valle de Toluca y el Valle de México provocan que la mayoría de los casos no reciban atención oportuna en el primer nivel, lo que deriva en un peregrinaje médico que en el sector público puede prolongarse entre tres y 15 años antes de obtener un diagnóstico certero.


